jueves 30 de junio de 2011

Abogado Thompson


El fiscal compareció con la boca llena de sangre. Venía de cazar un cervatillo.

4 comentarios:

Don_Mingo dijo...

Jajaja, cazador de profesión y de afición.
Me están molando mucho tus últimos dibujetts, eh?

El Hombre de la Pústula dijo...

Se agradece la feed-back!

Lástima no haberle puesto voz, tendríais que oírle hablar, al fiscal, tiene una de esas voces de profesor soporífero, va muy despacio, se le va secando la sangre en la cara y aún no se sabe dónde quiere ir a parar.

marcos jávega dijo...

Estaba bebiéndome un café en un bar con tu blog en la pantalla y ha entrado la novia de un amigo mío, la chica se llama Ariado (la llaman con un diminutivo raro fruto de la eliminación de letras del principio y el final del nombre María Dolores), ha visto esta entrada y como no es lo que se dice una mujer de ficciones, se ha puesto a cuestionar la verosimilitud: ¡Qué cosas te gustan, Marcos! (me ha criticado un poco) ¿Pero cómo va a pasar un fiscal del campo a la ciudad sin limpiarse la sangre? ¡Se habrá visto en los espejo del coche! (a la tía, lo que le parece increíble no es que cazara cervatillos con la boca, sino que no se la limpiara desde el momento-cervatillo al momento-micro). Le he cambiado de tema, claro.

El Hombre de la Pústula dijo...

Ese desprendimiento de letras al azar.

Dile de mi parte por favor que no tenía intención de atentar contra su sentido de la congruencia, explícale que se trata de un cervatillo de ciudad lo que ha cazado el fiscal, lo ha visto pastar en un semáforo y aunque iba con prisa no ha podido evitar echar a correr tras él.

Tampoco se mira en los espejos del coche porque no conduce, va siempre corriendo a todas partes. El tipo es capaz de alcanzar a un ciervo adulto a la carrera, no necesita coche para nada. Ya digo eso sí, que habla muy despacio, muy aburrido, no es el típico fiscal cocainómano, no va por ahí.