martes, 3 de diciembre de 2013

Cagada astral

Ha perfeccionado tanto la técnica de la proyección astral que es capaz de hacer sus necesidades sin moverse del sofá. Su doble etéreo (también llamado cuerpo astral o cuerpo sutil) puede en efecto separarse de su cuerpo físico, levantarse del sillón, flotar hasta el cuarto de baño, sentarse en el retrete y soltar lastre, mientras él sigue cómodamente viendo la tele y bebiendo cerveza.

Pudiera pensarse que la cosa no tiene ningún mérito, incluso que se trata de un uso grosero y vulgar de la proyección extracorporal. Pudiendo viajar al centro del Universo o trascender a otros planos de existencia, el tipo ejercita su don haciendo de vientre. Es casi un insulto.

Pero lo cierto es que nadie más es capaz de lograr que las heces viajen a través de ese fino hilo de plata que mantiene unidos su cuerpo astral y su cuerpo físico. El resto de los viajeros astrales dice haber visitado otras galaxias y atravesado agujeros negros ¡pero tal vez sólo lo han imaginado! Sólo él puede demostrar, fecal y fehacientemente, que ha desdoblado su ser. Sólo su mierda puede probar que esta magia es posible.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Bebés mascota

Les gusta que les acaricies el lomo mientras comen.


También lo pasan bien cuando salen al parque.
 
Pero a veces se ponen muy enfermos y hay que "dormirles"

A la larga no compensa.


sábado, 7 de septiembre de 2013

lunes, 2 de septiembre de 2013

El hombre que sudaba gasolina.

Tenía esto guardado desde hace un montón de tiempo, en teoría iba a ser un vídeo, pero ayer se me ocurrió que es mejor así, en forma de gifs. Espero que no tarde una eternidad en cargar.

Es la primera secuencia de un guión grotesco que escribí hace mucho, en el que, resumiendo, se cuentan las respectivas muertes de ocho hombres cuyo sudor es inflamable.











miércoles, 21 de agosto de 2013

Dejadez


Tiene el feo hábito de dormir con las manos en los bolsillos. No es que sea un problema en sí, pero denota cierta dejadez, cierta falta de compromiso con el acto de soñar. Como si le diera igual estar dormido que despierto.

Con esa actitud, jamás soñará gran cosa.

domingo, 18 de agosto de 2013

Mañana de domingo II



Me estoy masturbando delante del ordenador. He encontrado un CD de cuando trabajaba en la oficina, en él hay un montón de fotos de la cena de navidad, y unos cuantos vídeos. Me estoy masturbando mirando los vídeos.

He tenido que bajar el volumen porque el tipo que ha grabado estas escenas con su cámara de fotos no para de hablar y me desconcentra. 

Era una de esas cenas de navidad en las que se intercambian regalos de forma anónima, para que nadie sepa quién le ha regalado, ni por qué. Es una manera de que nadie se quede sin regalo, pero a la vez hace que el acto de recibir el regalo sea un poco solitario. Hay que ponerse de pie mientras los demás miran cómo lo desenvuelves y descubres qué es.

He borrado el vídeo en el que salgo yo nada más verlo. He saltado los vídeos de los demás tíos de la oficina y he seleccionado los vídeos donde salen las mujeres. Son mujeres de todo tipo y edad, no especialmente hermosas, pero da igual.

Me estoy masturbando mirando los vídeos en los que estas mujeres abren sus regalos y fingen sorpresa y miran a cámara y sonríen.

No hay mucho material en realidad, sumados los cuatro o cinco vídeos apenas llegan a cuarenta segundos, y yo tardo un poco en correrme, así que inevitablemente el bucle se va repitiendo. Los gestos de las mujeres abriendo sus regalos y fingiendo sorpresa son cada vez menos creíbles. Ellas mismas parecen cada vez más huecas y planas, como si el recuerdo de aquella escena y aquellas mujeres estuviera siendo borrado a cada pasada de la imagen, quedando sólo una sucesión de espectros pixelados que fingen sorpresa y miran a cámara y sonríen.

Cierro los ojos y recuerdo lo que sentía cada día al caminar del coche a la oficina, al bajar a tomar café o a fumar cigarrillos, al ir al comedor de empresa y comentar con los demás lo que había de menú. Sólo así logro correrme.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Mire fijamente aquí

Descubrieron al fin que la confesión sólo funciona bajo hipnosis. Si el penitente no está en dicho trance al confesar sus pecados, éstos no se disuelven de verdad.

Esto ha dado ocasión al clero a plantear la confesión de una forma mucho más agresiva. Ya no esperan que nadie admita, ahora afrontan el rito como una exploración, como un interrogatorio. Hurgan en los entresijos más oscuros de las almas de su rebaño con el concienzudo ahínco del proctólogo que examina cavidades intestinales.

Rechazan el uso del péndulo. Afirman ser capaces de hipnotizar a pulso, con la fuerza bruta de su fe.