
jueves, 30 de junio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Echar de menos la hierba
lunes, 27 de junio de 2011
Fuegos artificiales de interior

Están ahí, dentro de esa caja de plomo. Es la única forma de detonar fuegos artificiales en un salón de forma segura. La caja no tiene tapa ni abertura de ninguna clase, supongo que encienden la mecha de los cohetes en la propia fábrica, en el momento de forjarla, una mecha muy larga, claro. No es ningún disparate, casi todos los fuegos artificiales se disparan en fechas muy concretas, podría calcularse.
jueves, 23 de junio de 2011
Plana como un espejo

Así es como se ve la superficie de la piscina: plana como un espejo. En el instante del dibujo, la propia saltadora tiene la mirada fija en ese pequeño recuadro que hay varias decenas de metros bajo ella. El borde de la piscina enmarca una imagen nítida y perfecta del cielo sin nubes, da un poco de vértigo extra, porque contradice la referencia natural del suelo, un poco como cuando flotas en el espacio y todo a tu alrededor es cielo nocturno, también a tus pies.
Como habréis imaginado no hay agua en la piscina, sólo un grueso espejo macizo de treinta toneladas y varios metros de grosor. Después de chocar contra él, la propia saltadora acabó igualmente lisa. Reflectaba.
miércoles, 22 de junio de 2011
Enormes cojones

martes, 21 de junio de 2011
Baburrias asiáticas
lunes, 20 de junio de 2011
Ficción aumentada
Perro Batman
No es tan raro, si Batman es concebible, si tiene sentido conectar hombre y murciélago, no veo por qué no se puede añadir otro eslabón a esa cadena.

Lobezno Simio


domingo, 19 de junio de 2011
Hijo mío. Tenemos que hablar.
Hay algo que no te hemos dicho y debes saber.
Digamos que el muchacho fue comprado a un bedel ultracatólico que trabajaba de conserje en una clínica abortiva y se dedicaba a recoger los fetos desechados para luego venderlos bajo cuerda a parejas estériles. Le parecía una blasfemia desperdiciar una mercancía potencialmente rentable.
Sí, se los lleva a su casa directamente del contenedor, dentro de la misma bolsa de plástico en la que trae el bocadillo por la mañana, pero a la hora de vender los envuelve un poco mejor. Usa papel de regalo. Ata un lacito en torno al cuello del feto, llevando cuidado de no estrangular a ese ridículamente pequeño bebé hematoma. Dentro del envoltorio sus dedos minúsculos siguen tratando de agarrar el aire y sólo consiguen que el papel cruja, dentro del envoltorio ese rostro hinchado sigue apretando los ojos y boqueando como un pez. Pequeño monstruito mojado, digamos, polluelo ciego.

Sí, se los lleva a su casa directamente del contenedor, dentro de la misma bolsa de plástico en la que trae el bocadillo por la mañana, pero a la hora de vender los envuelve un poco mejor. Usa papel de regalo. Ata un lacito en torno al cuello del feto, llevando cuidado de no estrangular a ese ridículamente pequeño bebé hematoma. Dentro del envoltorio sus dedos minúsculos siguen tratando de agarrar el aire y sólo consiguen que el papel cruja, dentro del envoltorio ese rostro hinchado sigue apretando los ojos y boqueando como un pez. Pequeño monstruito mojado, digamos, polluelo ciego.
sábado, 18 de junio de 2011
Repeler botes de humo


Aquí está usando una raqueta de bádminton, pero el propósito es el mismo. El muchacho se ha echado la revolución a las espaldas, pretende hacerla él solo. Es uno de esos tipos con suerte que siempre sonríen y a los que todo les sale bien. Uno de esos tipos desconcertantes. Su familia tiene mucho dinero, pero no es por eso, sencillamente hace las cosas bien. Y encima el hijoputa es humilde y cae simpático. Yo qué sé, a lo mejor lo consigue.
miércoles, 15 de junio de 2011
Comiéndole el coño al gato

Detrás de la nuca, no en la nuca. Un coño en la nuca es otra cosa, es una imagen asquerosa que dejo sobre la mesa pero no pienso tocar. Una imagen que abre un nuevo mundo de permutaciones copulativas, una variable más en la ecuación de los acoplamientos posibles, no pienso tocarla, ya os lo he dicho, sólo estoy empujándola un poco con el bolígrafo.
Los efectos de la penetración en un cerebro-vagina. Ejercer presión sobre el hipocampo, distorsionar la percepción del espacio tridimensional, revivir momentos pasados como si estuvieran sucediendo en ese mismo instante. Alucinaciones olfativas. Sinestesia.
Embarazos craneales. Migrañas de final incierto.

viernes, 10 de junio de 2011
Camuflado en lo asqueroso
Conspiración muñón
Algo no cuadra en el asunto de los muñones, no puede ser que sean miembros amputados sin más ¿Dónde está la costra? ¿De dónde sale la piel que cubre la sección?
Sin duda rebañan parte de la carne y el hueso raspando con alguna clase de cucharilla afilada, y luego enrollan la piel sobrante como el envoltorio de un caramelo. Si no, no me lo explico.

miércoles, 8 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
Un "fuck-you" literal
Graffiti en la planta pie

Les sucede a algunos sin techo. Duermen descalzos a la intemperie, y los chavales van tan ciegos de sus cosas que confunden ese pie con una pared, es verdad que tanto callo agrietado y sucio de cal engaña. Seguro que el indigente no nota nada mientras se lo hacen, seguro que todavía sigue ahí tirado. Con la tromba que está cayendo, se le tiene que estar borrando con tanta agua, para cuando despierte no va a quedar más que un manchurrón informe. Lo más interesante que le ha pasado en mucho tiempo y se lo va a perder ¡Puta droga!
(esos anuncios de cuando era pequeño, crecer rodeado de anuncios que dicen engánchate a la vida ¿no os pasaba? La intención era buena pero de alguna manera te decían que existía la opción de pasar de la vida. Todos los males de hoy en día tuvieron su origen en esos anuncios, estoy seguro, la culpa es de todos esos monos de plástico imantados para pegar en la nevera. Eran monos, sí, jugaban al doble sentido, en el fondo sabían que era broma)
sábado, 4 de junio de 2011
Hacha bífida
La capa de escarcha que cubre todo esto, la sala de máquinas, tendríais que ver cómo está la sala de máquinas del blog, toda congelada y llena de broza, ramitas y pegotes como de pelo o tela podrida. En fin, lo más adecuado para romper todo este hielo:
El hacha bífida. Joder, no pongáis esa cara, a veces salen así. Son caprichos de la madre naturaleza, pero son como nosotros. Esa hoja pesa como cualquier otro trozo de metal, está suave al tacto, muy mellada pero suave al tacto.
Ahora vivo en una casa nueva. Tuve que dejar mi destartalado hogar, no podía pagarlo. Entonces una amiga de una amiga me dejó su casa, supongo que es tener suerte eso, a veces tengo esa clase de suerte fláccida, suerte de guerrilla. Justo entonces me empezó a entrar algo de dinero, ahora estoy bien, estoy tranquilo, no pasa nada. He dejado el coche y vuelvo a ir en metro, ha sido raro, hay una especie de tele en los vagones, todo el mundo la mira, al principio no lo sabía y pensaba que miraban justo encima de mi cabeza, pensaba que me había salido un arito como de santo y que la gente lo miraba, pero no, era la tele. Todos mirando con la boca abierta, es una sensación muy rara, probad, poneos debajo de la tele del metro y haced lo que queráis. Nadie os verá.
Luego dejé de ir en metro, no tenía ni que salir de casa, había gente que me llamaba y me daba dinero, yo hacía cosas a cambio, cosas de vídeos en el ordenador, falsificaciones, truco y cartón, tiene su gracia, sobre todo si vas muy fumado, he estado fumando mucha hierba todo este tiempo. Hay un vecino que vende hierba, hay gente que me da dinero, todo cuadra. Cuadra tanto que desde que he dejado la hierba no me llama nadie para darme dinero. Pero es igual, la hierba y el dinero sólo sirven para pasar el rato. Lo importante es otra cosa, pero no puedo contarla. Tiene que ver con coños y calamares en su tinta. Comer calamares en un coño, probadlo, de verdad, todo el coño manchado de tinta, y la textura de los calamares, tan parecida a la del coño, a veces se confunde uno al morder. Probadlo, en serio. Nadie os verá.

Ahora vivo en una casa nueva. Tuve que dejar mi destartalado hogar, no podía pagarlo. Entonces una amiga de una amiga me dejó su casa, supongo que es tener suerte eso, a veces tengo esa clase de suerte fláccida, suerte de guerrilla. Justo entonces me empezó a entrar algo de dinero, ahora estoy bien, estoy tranquilo, no pasa nada. He dejado el coche y vuelvo a ir en metro, ha sido raro, hay una especie de tele en los vagones, todo el mundo la mira, al principio no lo sabía y pensaba que miraban justo encima de mi cabeza, pensaba que me había salido un arito como de santo y que la gente lo miraba, pero no, era la tele. Todos mirando con la boca abierta, es una sensación muy rara, probad, poneos debajo de la tele del metro y haced lo que queráis. Nadie os verá.
Luego dejé de ir en metro, no tenía ni que salir de casa, había gente que me llamaba y me daba dinero, yo hacía cosas a cambio, cosas de vídeos en el ordenador, falsificaciones, truco y cartón, tiene su gracia, sobre todo si vas muy fumado, he estado fumando mucha hierba todo este tiempo. Hay un vecino que vende hierba, hay gente que me da dinero, todo cuadra. Cuadra tanto que desde que he dejado la hierba no me llama nadie para darme dinero. Pero es igual, la hierba y el dinero sólo sirven para pasar el rato. Lo importante es otra cosa, pero no puedo contarla. Tiene que ver con coños y calamares en su tinta. Comer calamares en un coño, probadlo, de verdad, todo el coño manchado de tinta, y la textura de los calamares, tan parecida a la del coño, a veces se confunde uno al morder. Probadlo, en serio. Nadie os verá.
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