martes, 17 de febrero de 2009

Las lentes del transfinito

Llevo tiempo dándole vueltas a una cuestión. Por qué las cosas que están lejos se ven más pequeñas que las que están cerca, cuando no lo son. ¡No lo son en absoluto! Mira a tu alrededor, mira los edificios del horizonte. Pon la mano delante de ellos, como si los estuvieras sosteniendo entre tu índice y tu pulgar. Como si los pudieras espachurrar. Intenta espachurrarlos. No se puede. Porque no son pequeños. Son muy grandes, y hasta que no te acercas, no lo ves.

Durante treinta largos años esta absurda ley de la percepción me ha torturado, hasta que por fin he encontrado su razón de ser. Para ello, he de hacer un diagrama:



Diagrama 1: Por el cual los objetos lejanos parecen pequeños cuando no lo son en absoluto
Nótese que el señor verde y el señor rojo son copias el uno del otro, y por tanto comparten forma, estatura y otras taras. También me he permitido la licencia de invertir la imagen percibida (los monigotes de la izquierda) ya que como sabéis el ojo percibe la imagen del revés. No abundaré hoy en las contradicciones de esa engañifa que llamamos visión binocular.

Vosotros, astutos lectores, me diréis que he dibujado una retina plana, cuando en realidad es curva. Y yo os diré que qué importa, cuando la imagen se recibe invertida, y algún agente secreto de nuestro cerebro le da la vuelta sin notificárnoslo siquiera. Pero no os falta razón, la forma de la retina afecta al resultado. Podría ser curva, cóncava o convexa, e incluso plegarse sobre sí misma de mil formas, pero siempre daría el mismo resultado: el señor verde se vería más pequeño que el señor rojo (ya que a ambos se les aplicaría la misma distorsión)

Tampoco hay modo de obtener un resultado distinto cambiando la lente, ya que una vez más el cambio se aplicaría de igual forma al señor rojo y al verde, resultando la misma diferencia de proporciones.


Lo único que afecta la proporción a la que se representan el señor rojo y el señor verde es la distancia a la que se sitúe la lente (el ojo, la cámara, lo que sea) Si la lente está muy cerca del señor rojo, éste parecerá mucho más grande que el verde, mientras que si se sitúa a mucha distancia, la diferencia de tamaño aparente no será tan grande.

En dibujo técnico hay una perspectiva, la perspectiva caballera, en la que el observador, la lente, la cámara, se sitúan a una distancia infinita. A esa distancia, los objetos del mismo tamaño tienen el mismo tamaño.

Para conseguir una imagen en la que los objetos más alejados se vean más grandes que los objetos cercanos, hace falta situarse en una posición transfinita. En esta posición, todos los objetos se ven más grandes de lo que realmente son, y cuanto más alejados estén, con mayor aumento se perciben, de manera que un objeto situado en el horizonte de este transfinito ocuparía todo nuestro espacio de visión, y si estuviera lo suficientemente lejos, alcanzaríamos incluso a ver su composición subatómica.