martes, 20 de julio de 2010
Acostarse con una ciega
Una vez claras las cosas, en el dormitorio quiero decir, la exploración del cuerpo es igualmente pausada y metódica, parece ser uno saboreado con mucho más criterio que de un simple vistazo. Saboreado y descubierto a la vez; por no hablar de los genitales, uno se los saca, la polla tiesa, bamboleante y hambrienta como un sabueso (ciega, también, a su manera). Siempre es agradable ese momento en que uno se saca la polla y ella la mira, más o menos furtivamente, más o menos ansiosa.
Pero la ciega debe tocar, para ver. Debe palpar la polla para reconstruir su imagen espacial en la cabeza, una imagen caliente, dura, hirsuta. Una imagen que le hace pensar en árboles.
miércoles, 14 de julio de 2010
La chuleta
Intenté convencerle de que no lo hiciera, traté de advertirle, enumeré una y mil veces las posibles consecuencias. Yo nunca he copiado ¡jamás en la vida, lo juro! aunque sí he robado cosas a mis compañeros, a veces hurgo en sus mochilas, pero siempre estando bien seguro de que nadie mira.
Intenté convencerle, pero no hizo caso. En lugar de estudiar pasó las dos semanas previas al examen tallándose las respuestas en los huesos cúbito y radio de su brazo izquierdo, lo hacía con el cúter de manualidades, uno muy fino y endeble que se le estaba rompiendo todo el rato, y se limpiaba las astillas de hueso soplando, y también hacía montoncitos con ellas, como con las virutas del sacapuntas.
Operaba a través de la piel, la tenía abierta por dos finos cortes paralelos que iban del codo a la muñeca, y sólo los abría entre clase y clase, entonces se dedicaba a tallar, muy concentrado, hasta que llegaba el profesor y tenía que parar y hacer como que atendía.
En el examen le pillaron enseguida.
miércoles, 30 de junio de 2010
La voz
Con el paso de los días estas palabras sueltas van hilando frases, discursos, monólogos inacabables que le distraen de cualquier actividad que intente realizar. Acaba por asumir que tiene un problema mental de cierta gravedad y decide visitar al psiquiatra; no es algo que a uno le guste admitir, de hecho en un principio se niega a sí mismo la existencia de dicha voz, se convence de que no es más que una alucinación, pero la voz sube de tono cada día más, se pone firme, exigente, y aunque no llega a gritar o perder las formas, llega un punto en que le es imposible ignorar la evidencia.
El psiquiatra le atiende con esa dejadez e indiferencia que a veces demuestran los médicos, asiente con leves gemidos y la mirada perdida, sin dejar de mordisquear el extremo de su bolígrafo. Le prescribe una medicación, pero el sujeto de esta historia decide no tomarla porque lo cierto es que la voz da muy buenos consejos, muy sensatos.
Dice llamarse Gibbs, y efectivamente habla con el lenguaje pomposo y afectado de un mayordomo, le trata siempre de usted y da muchos rodeos cada vez que quiere sugerir alguna cosa. Domina perfectamente el inglés, el francés y el alemán, y tan pronto aconseja sobre cuestiones de etiqueta o protocolo como hace las veces de Cyrano, sugiriendo hermosos versos con los que regalar la oreja de la golfa de turno.
lunes, 17 de mayo de 2010
Concurso de Talentos
Presencien horrorizados el fruto de esta actividad:
jueves, 6 de mayo de 2010
Un mal golpe

Luego hay que sacar esta sección cilíndrica de cerebro soplando por el otro extremo, labor que llevan a cabo dos esforzados operarios, mientras uno sopla intensamente, su camarada recoge la masa encefálica que va asomando con la ayuda de un vaso de tubo. Descubren que cabe justo.
El afectado se salva y consigue hacer vida normal gracias a un cilindro de madera que obstruye y ocupa el profundo agujero de su cráneo. El fragmento de cerebro extirpado se conserva durante años en su vaso de tubo, hasta que el afectado logra ahorrar lo suficiente como para pagarse la operación de reimplante. Para entonces sendas
superficies cerebrales ya han cicatrizado, de modo que no cabe esperar que la sección cilíndrica reimplantada arraigue en el hueco de su cerebro original; sin embargo, ambas partes aún pueden comunicarse entre sí por impulsos eléctricos neuronales, capaces de saltar el fino hiato que existe entre las superficies cerebrales en contacto.El afectado sufre una pequeña crisis existencial al verse invadido, años después, por esa porción de cerebro y los recuerdos, ideas y emociones contenidos en ella, correspondientes al instante anterior al golpe. El subsiguiente flujo dialéctico entre ambas partes de su cerebro, comparable a existir en dos lugares o instantes a la vez, le da una perspectiva de la que ningún otro ser humano es capaz.
Cuando accidentalmente descubre que el cilindro cerebral puede girar libremente en el hueco, se hace implantar una pequeña manivela graduada, a fin de controlar dichos giros. La reestructuración espacial de la sección cilíndrica del cerebro supone multiplicar por mil varias veces las conexiones neuronales posibles, y por tanto la capacidad intelectiva y de asociación. Con el tiempo descubre la relación óptima entre el giro realizado y el periodo necesario para que el cerebro se adapte y aproveche su nueva disposición interna: trece grados levógiros cada cinco semanas.
Tiene la frente y la cara llenas de cálculos invertidosEn la actualidad regenta un bingo y se sirve de los resultados aleatorios que aparecen en el juego para elaborar una teoría unificada. Ya ha demostrado que la fuerza de gravedad es una ilusión perceptiva producida por el sentido del olfato y que el universo se expande y contrae siguiendo las mismas leyes que el escroto humano.
sábado, 24 de abril de 2010
Ojo clínico
El humor vítreo puede moverse dentro del cuerpo del paciente con facilidad, siendo menos invasivo que la habitual microcámara con cable. También podría entrar en un agujero en la pared, pero un entorno sucio e inorgánico podría dañarlo.
Al final ha habido suerte, el bulto en la nuca que tanto preocupaba a la paciente no es más que un nódulo de plumón, basta realizar un pequeño corte en la piel y hurgar con una aguja esterilizada para vaciarlo.
viernes, 23 de abril de 2010
La crónica
Es cierto que la musicasette no podía, por sí misma, introducirse en un aparato reproductor, y aun de lograrlo no hubiera tenido modo de pulsar el botón de play, pero una vez en marcha era capaz de cantar, no sin cierto talento, amén de conversar y expresar sus retorcidos y maquiavélicos deseos. Después del desastre se supo, por ejemplo, que había ordenado dedicar parte de la fortuna del grupo a la construcción de un vehículo en el que poder insertarse y operar con cierta autonomía, vehículo formado por un núcleo derivado de un aparato de música con grandes altavoces a los lados y potentes emisores de ultrasonidos capaces de aturdir y eventualmente someter a cualquier organismo sensible al sonido dentro de su radio de acción. Dicho núcleo estaría integrado en una estructura semoviente formada por huesos, estructura que nunca llegó a diseñarse ya que el proceso se detuvo como digo después del desastre, cuando aún se estaba explorando toda la variedad de combinaciones que permiten las piezas del esqueleto humano.
En realidad lo de fundar el grupo había sido idea suya, y una idea bastante buena, como enseguida se demostró. La cinta era capaz de cantar en varios idiomas, e imitaba perfectamente los modismos de la época, de manera que en seguida una legión de núbiles seguidoras vestidas con rebecas azul celeste coaguló en torno a este fenómeno musical. Evidentemente uno de los componentes humanos del grupo, el más apuesto de los cuatro muchachos que se reunieron aquella tarde de otoño en el sótano del chalé de sus padres, aquella tarde de otoño en la que encontraron un viejo transistor con una sorprendente cinta de musicasette dentro; uno de los muchachos digo, el más apuesto, hacía las veces de cantante, y nadie sabía que el talento estaba realmente en otra parte.
Por eso la legión de núbiles seguidoras se sintió enormemente defraudada cuando finalmente se supo lo de la cinta. Bromas aparte, aquel último concierto fue lo más parecido al infierno que he visto nunca, no sé ni cómo salí con vida. Eran otros tiempos, desde luego.